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Una nueva visión del Marketing

Saturday, February 21st, 2009

Tengo que reconocer que a veces ando entre la atracción y el rechazo de la idea de marketing…
La idea de fomentar el consumo y la demanda sólo para aumentar el nivel de ventas e incrementar la facturación no me parece lo más atractivo del mundo, la verdad.
Sin embargo, el hecho de conocer al consumidor (con la investigación si que no tengo ningún reparo…) para adaptarse a sus necesidades e intentar fomentar patrones de consumo más saludables y auténticos es un aspecto más positivo.
Además, hemos de reconocer que todo se mueve en el mercado, el intercambio de bienes y servicios es la sal de la vida en sociedad. La economía es la savia de la sociedad. Y la idea de poder influir en los gustos de la gente y en lo que compra y consume… es también bastante atractiva.

La cuestión entonces es: ¿qué promover y qué no promover? Y más allá de eso: ¿Quién tiene derecho a decidir qué se debe promover y qué no?

En el aspecto práctico de la vida, tenemos que trabajar para quien nos pague (hay que pagar la renta!). Todos los trabajadores somos un poco mercenarios (palabra que me suena emparentada etimológicamente a mercancía), después de todo, hacemos nuestros los objetivos de otros a cambio de un salario. Y en la guerra de las cuotas de mercado, los del marketing somos más mercenarios que ningún otro.

No obstante, si nos ponemos idealistas por un momento, se me ocurren multitud de objetivos útiles y valiosos por los que trabajar: la conservación del medio ambiente, la ‘sostenibilidad’, la vida saludable, la autenticidad en el consumo, el ocio y el estilo de vida, los valores sencillos, el fomento de la cultura local, el aprendizaje en las escuelas, etc.

Por desgracia, la mayoría de las veces estos objetivos tan loables van en contra del aumento del consumo en general. Por ejemplo, innovar en el packaging normalmente significa generar más residuos, hacer objetos para consumo rápido es hacer objetos de usar y tirar, las vallas publicitarias afean el paisaje destruyendo el atractivo de cualquier entorno y generando un gasto inútil, etc. En definitiva, el consumismo no es nada saludable, ni para la vida emocional de las personas, ni para el medio ambiente.

Por eso, intento imaginar a veces un tipo de marketing que tenga un resultado final positivo, que ahorre o genere más recursos de los que consume, y que en definitiva mejore la vida de las personas promoviendo la autenticidad.