Recientemente coincidí en un vuelo con una joven consultora de Pricewaterhouse, como el viaje era largo y estabamos sentados uno al lado del otro, la conversación era prácticamente inevitable. Hablamos sobre los libros que estabamos leyendo.
Cuando le conté a qué me dedicaba, me recomendó en seguida uno de los autores sociólogos más de moda en Estados Unidos: Malcolm Gladwell. Lo primero que hice al llegar fue buscarle en las librerías del aeropuerto… The Tiping Point (La clave del éxito, en español), me pareció el título más interesante ya pretende descifrar los factores que hacen que determinadas tendencias se extiendan como la polvora, comparando el proceso con las epidemias, a las que atribuye un sentido no necesariamente negativo.
Ya de vuelta en Madrid, un amigo muy cercano me llama para que me compre urgentemente otro libro: “Coolhunting, el , de Victor Alejandro Gil Mártil. Le comento a mi amigo que, curiosamente, acabo de comprar un libro sobre un tema similar. Y le prometo comprarmelo lo antes posible para comentarlo con él.
Esta mañana (volví ayer) ya lo he empezado a leer, y para mi sorpresa cita The Tipping Point en las primeras tres páginas del libro! ¿No es estupenda coincidencia?
Las tendencias se expanden por muchos factores, por el carisma de algunos promotores, por la agilidaz mental de un empresario, por una brillante estrategia de marketing… pero no se puede negar que también hay algo mágico y misterioso en el acontecer de las cosas, las curiosas coincidencias son una prueba de ello, que se presenta por la vía más inesperada como oportunidades que vienen marcadas por el signo del tiempo.
La cuestión está en saber acertar y aprovechar esas oportunidades con agilidaz, carisma y sabiduría.
Por si quereis consultar algo sobre el libro, esta es la reseña de la editorial:
http://empresactiva.blogspot.com/2009/05/coolhunting-victor-alejandr-gil-martil.html
Epilogo:
Cuando venia de camino a casa me he puesto a intentar observar ‘la calle’ para buscar tendencias… creo que se va a poner de moda el pintalabios anaranjado.












2 Comentarios
Hola, Javier. Me ha chocado de pronto la palabra “agilidaz” y la he buscado en el diccionario. Efectivamente, no es así, sino “agilidad”.
Perdona la corrección, a lo que voy no es a eso, sino a su significado. Porque, en primer término, significa “calidad de ágil”, lo que todos sabemos. Pero su segunda acepción está en el campo de la teología, y es “una de las cuatro dotes de los cuerpos gloriosos, que consiste en la facultad de trasladarse de un lugar a otro instantáneamente, por grande que sea la distancia”. ¿No es curioso?
Ja, ja, ja, agilidaz! vaya pifia! el caso es que z suena como más ágil (ágil, bonita palabra…), con z me recuerda al Zorro, con su látigo y su florete.
Pero sí, es una falta enorme! Producto de mi pronunciación madrileña, como cuando alguien que sesea escribe Iglecia (lo vi en un letrero hace poco) o algo similar.
De todas formas, dejaré la falta, para que quede constancia, y los comentarios sigan teniendo sentido.
Mucha gracias Alvaro por comentar y corregir!
Ah! y lo de la RAE, si es curioso… cuales serán las otras tres dotes?