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Cómo hacer un cuestionario de marketing, parte 1

Friday, October 30th, 2009

Cualquier diseño de investigación comienza con un planteamiento de los objetivos de investigación. Además de las cuestiones prácticas, como tiempo, presupuesto, personal, etc.

Los objetivos vienen dados en gran parte por el cliente, pero tenemos que adaptarlos y concretarlos para poder diseñar mejor nuestra investigación. En cualquier caso, el objetivo común de cualquier investigación es conocer mejor al consumidor. En este sentido es muy importante considerar cual es la amplitud del target:

  • Target muy amplio: En ocasiones el target es muy aplio, por ejemplo: “consumidores de vino”     “usuarios de internet”
  • Target intermedio: Hemos definido un segmento dentro del gran grupo de consumidores. Por ejemplo: “jóvenes consumidores de vino”, o incluso “mujeres jóvenes consumidoras de vino”.
  • Target concentrado: Son los casos en los que el target está muy definido. Por ejemplo, “personas mayores consumidoras de la marca X”, o “diseñadores gráficos en España”.

Cuanto más definido esté el target más sencillo será profundizar en las características y el comportamiento de estos consumidores. Sin embargo, necesitaremos un trabajo previo de documentación o investigación cualitativa para conocer mejor a este target antes del diseño del cuestionario.

Si el target es amplio o intermedio, nuestro cuestionario tiene que incluir preguntas que los segmenten: el éxito de cualquier campaña de marketing depende de una correcta segmentación de los consumidores. Los gustos y el comportamiento de los consumidores se guían por diferentes tipos de patrones.

Cuestiones que hay que incluir en un cuestionario de marketing:

  • Datos sociodemográficos: sexo, edad y nivel de rento son los criterios fundamentales para diferenciar a los consumidores.
  • Nivel de consumo y nivel de gasto. Es fundamental para entender la importancia y potencialidad de cualquier consumidor.
  • Hábitos de consumo: frecuencia de consumo y situaciones en las que consume. Esto no sólo segmenta, sino que además describe las características del segmento.
  • Tendencias y gustos: esta es la parte más creativa del cuestionario, ya que preguntamos directamente por la opinión del consumidor, sus gustos y las tendencias que más valora.

Formas de incluir y organizar estas preguntas en nuestro cuestionario de marketing:

Los datos sociodemográficos se pueden incluir al principio del cuestionario. Sin embargo, si vamos a preguntar otros datos más personales, como tipo de hogar o si tiene hijos, renta, estudios, profesión, etc. es mejor incluir estos datos al final, puesto que pueden crear cierto rechazo en el encuestado y es más fácil hacerlas cuando ya se ha establecido relación.

Batería de preguntas de consumo: Son las clásicas preguntas de la encuesta de consumo. Tienen que ser muy sencillas y claras. El nivel de consumo o frecuencia de consumo es una buena forma de entrar en materia. Éstas pueden ser preguntas de corte, en el caso de que en realidad no sea consumidor de aquello que queramos encuestar. Las preguntas tipo escala likert son muy útiles en este caso, ya que nos dan un buen baremo para medir los diferentes hábitos de consumo. Además, este tipo de preguntas son muy útiles para realizar luego un análisis factorial y una segmentación estadística.

Por ejemplo:

- Ahora le voy a nombrar una serie de productos para que usted me diga con qué frecuencia los consume: (0 nunca, 1 una vez al mes, 2 una vez a la semana, 3 dos o más veces a la semana, 4 todos los dias). Y se pone la lista de productos.

La escala likert es muy útil a la hora de realizar el análisis, sin embargo, puede resultar un poco pesada de encuestar. Así que se puede sustituir por preguntas múltiples. Por ejemplo, ¿qué tipo de uso suele dar a este servicio? Y se enumeran los tipos de usos considerados para que marque los que le parezca. En la práctica, tienen la misma forma que una escala likert (una respuesta por item) pero con la información reducida a Si/No. Si no consideramos que la importancia de la pregunta requiera el likert, podemos agilizar el cuestionario de esta forma.

En cuanto a las tendencias y gustos, se puede recurrir también a la escala likert de valoración de productos o marcas, ya sea del producto en general o de diferentes aspectos del producto. Por ejemplo, como valoraría X producto en función de su calidad, en función de su precio, en función de su presentación, etc. etc.

Además, hay otro tipo de preguntas más creativas en cuanto a tendencias y gustos, suelen ser preguntas de asociación. Por ejemplo, asociar productos o marcas con personajes famosos, o asociar marcas con situaciones de consumo o viceversa, asociar marcas con imágenes, o marcas o otras marcas, etc, etc.

Por último, suele ser interesante incluir preguntas sobre frenos al consumo. Es necesario indagar qué obstáculos encuentra nuestra marca o producto para los consumidores, qué fallos le ven, etc.

Para cualquier duda o pregunta sobre este tema, escribir un comentario abajo.

Coolhunter o el sociólogo hiperconectado

Monday, October 19th, 2009

Comienzas a leer Coolhunting de Victor Alejandro Gil con el interés de descubrir qué quiere decir eso del coolhunting, pero lo que en realidad descubres es una forma nueva de hacer sociología. Sí, sociología, con todas las letras, porque en el siglo XXI, con el ciberespacio ganando terreno sobre la vida en carne y hueso, el análisis de tendencias se vuelve una disciplina central.

Una de las cosas que más llama la atención del libro es el despliegue de recursos on-line que hacen falta para estar informado de lo que sucede en el mundo y para trabajar en equipo. La necesidad de manejar la gran cantidad de información que se produce diariamente en el mundo nos lleva a la figura del sociólogo hiperconectado.

Coolhunting se centra única y exclusivamente en la sociología de mercado, y aunque el modelo es aplicable a otros ámbitos de interés, es en el mercado donde se producen y se desarrollan las innovaciones técnicas y metodológicas más relevantes. Pero quizás dentro de 10 años se utilicen estas técnicas para investigar el cambio y las necesdiades sociales desde las instituciones.

Sin embargo, Victor Gil acota su ámbito de actuación, siendo muy claro al describir la misión del coolhunting: “con un lógico margen de error, nos permite saber si un mercado se encuentra maduro para asumir algún tipo de innovación, ya sea a nivel de producto, comunicación, marca o distribución”

Otra de las preguntas que nos hacemos es en qué se diferencia el coolhunting de la investigación de mercado de toda la vida. En primer lugar, en que articula marketing y estrategia de mercado con la investigación, algo necesario y que ya se venía haciendo, pero que aún no se había unido completamente. Y en segundo lugar, en que incorpora a todo esto la sistematización de la observación y análisis del medio, lo cual podríamos decir que es la esencia del coolhunting.

En su método CSI (en honor a la serie norteamericana), Victor Gil diferencia tres fases:

- Coolhunting: observación y análisis sintemático de tendencias. Incluye tener en cuenta las macrotendencias, estar atento a los medios (convencionales y on-line) y a los cambios en diferentes áreas sociales. Para registrar las observaciones y reflexiones Victor Gil nos propone digitalizar el cuaderno de campo, recurriendo a diferentes plataformas como Flicker, Vimeo, marcadores sociales, tipo Del.icio.us, y otras redes sociales para mantener el contacto con el equipo de trabajo. En definitaba se trata de un trabajo etnográfico y netnográfico continuo para descubrir tendencias de consumo.

- Science: las técnicas de investigación de mercado entran en juego cuando queremos investigar en profundidad la viabilidad de una innovación. El libro resume las principales técnicas de investigación con una sencillez y claridad que impresiona. Además, como colofón de esta parte se incluye el triángulo de la verdad: un epígrafe epistemológico para interpretar los datos de investigación.

- Insight: esta es la parte más carácterística del marketing, en la que se trata de llevar los conocimientos obtenidos a la estrategia de la empresa. En este sentido, no se deja sóla a la empresa para que saque el jugo que pueda del informe, como sucedía en la investigación de mercado clásica, sino que se planifican una serie de reuniones (workshops de generación de insights) para dar con las ideas e iniciativas más útiles para la empresa.

Una vez expuesta la metodología, se profundiza sobre el uso de las nuevas tecnologías: coolhunting 2.0 y técnicas netnográficas. Aqui se perfila mejor la idea de sociólogo hiperconectado, ya que se hace necesario estar en la red y moverse con soltura por todos sus ámbitos, para estar al tanto de lo que sucede hoy en día en la sociedad: blogs de prescriptores, agregadores de noticias, redes sociales, etc

Para términar, el último capítulo nos ofrece otra joya metodológica para el análisis de tendencias basada en el método delphi. Al igual que el resto de técnicas, ésta está explicada desde la experiencia del autor, lo cual da una mayor solidez al conocimiento que transmite.

En definitiva, el libro es muy recomendable para todo el que quiera estar al tanto de las últimas tendencias en marketing e investigación de mercado.

Coolhunting, tendencias y coincidencias

Tuesday, October 6th, 2009

Recientemente coincidí en un vuelo con una joven consultora de Pricewaterhouse, como el viaje era largo y estabamos sentados uno al lado del otro, la conversación era prácticamente inevitable. Hablamos sobre los libros que estabamos leyendo.

Cuando le conté a qué me dedicaba, me recomendó en seguida uno de los autores sociólogos más de moda en Estados Unidos: Malcolm Gladwell. Lo primero que hice al llegar fue buscarle en las librerías del aeropuerto… The Tiping Point (La clave del éxito, en español), me pareció el título más interesante ya pretende descifrar los factores que hacen que determinadas tendencias se extiendan como la polvora, comparando el proceso con las epidemias, a las que atribuye un sentido no necesariamente negativo.

Ya de vuelta en Madrid, un amigo muy cercano me llama para que me compre urgentemente otro libro: “Coolhunting, el , de Victor Alejandro Gil Mártil. Le comento a mi amigo que, curiosamente, acabo de comprar un libro sobre un tema similar. Y le prometo comprarmelo lo antes posible para comentarlo con él.

Esta mañana (volví ayer) ya lo he empezado a leer, y para mi sorpresa cita The Tipping Point en las primeras tres páginas del libro! ¿No es estupenda coincidencia?

Las tendencias se expanden por muchos factores, por el carisma de algunos promotores, por la agilidaz mental de un empresario, por una brillante estrategia de marketing… pero no se puede negar que también hay algo mágico y misterioso en el acontecer de las cosas, las curiosas coincidencias son una prueba de ello, que se presenta por la vía más inesperada como oportunidades que vienen marcadas por el signo del tiempo.

La cuestión está en saber acertar y aprovechar esas oportunidades con agilidaz, carisma y sabiduría.

Por si quereis consultar algo sobre el libro, esta es la reseña de la editorial:

http://empresactiva.blogspot.com/2009/05/coolhunting-victor-alejandr-gil-martil.html

Epilogo:

Cuando venia de camino a casa me he puesto a intentar observar ‘la calle’ para buscar tendencias… creo que se va a poner de moda el pintalabios anaranjado.

Una idea para mejorar la competitividad en equipos de ventas

Tuesday, August 18th, 2009

Estaba leyendo un estudio realizado por GfK sobre los canales de distribución de las TIC en Europa cuando me he acordado de una genial idea que se me ocurrió hace tiempo para mejorar la competitivad de los equipos de ventas, creando una figura innovadora que combina dirección de ventas y análisis de mercado.

El informe de GfK analiza las relaciones B2B (es decir, entre empresas), en concreto la disposición de los vendedores de Tecnologías de la Información respecto a sus distribuidores: que cosas valoran en un distribuidor, porqué cambian de distribuidor, etc.

El estudio aporta algunas conclusiones muy interesante sobre la configuración de este mercado y las diferencias de preferencia entre los diferentes países.

Una de las conclusiones más interesantes que he encontrado es la diferencia entre el Este y el Oeste de Europa. En el Este valoran más la oferta de estudios de caso sobre los productos y la información técnica, mientras que en el Oeste lo que valoran es la entrega de Demos, material promocional y el apoyo en marketing. Esto es un indicativo sobre las diferencias entre estos dos mercados, que nos deja con las ganas de saber más: ¿por qué sucede esto?

Quiero decir, cualquier resultado de investigación abre nuevas incógnitas y nuevas preguntas, inquieta más nuestras ganas de conocer el mercado para adecuar nuestras estrategias. Al mismo tiempo, cada vez que probamos una nueva estrategia obtenemos nuevos conocimientos sobre el mercado y nuevas orientaciones. De hecho, todos los comerciales son en cierta medida unos investigadores improvidados que prueban diferentes técnicas de venta y aprenden de los resultados.

Así que tenemos dos hechos:

- La investigación es una tarea que no acaba nunca: o descubrimos nuevas incógnitas relevantes, o el mercado cambia y los resultados de hace 3 años ya no son válidos.

- Los equipos de venta son los que están en contacto directo y continuo con el cliente, por ello obtienen información de él en cada entrevista de venta.

En definitiva: las empresas necesitan actualizar constantemente su conocimiento del mercado, y sus comerciales son los que se encuentran más cerca de esta información.

El problema es que los equipos de ventas suelen carecer de la formación necesaria para obtener la información y analizarla, es decir, convertirla en conocimiento operativo para la estrategia global de la empresa. Además, suelen tener una visión demasiado restringida del mercado (sólo conocen a sus clientes directos) y están demasiado orientados a los resultados inmediatos como para desarrollar un conocimiento global del mercado.

La solución pasa por introducir en la dirección de ventas un experto en investigación de mercado que desarrolle una estrategia global para la obtención de información estructurada sobre el mercado recurriendo a los propios comerciales. En primer lugar, esto ahorra una gran cantidad de dinero en encuestas y entrevistas a clientes. Y en segundo lugar, permite tener un conocimiento directo y casi instantáneo de la evolución del mercado.

Para llevar a cabo esta re-organización del equipo de ventas es necesario:

- Tener una estrategia global para toda la empresa

- Diseñar un protocolo de recogida de datos (dinámico pero estructurado).

- Lograr una buena coordinación entre el director de ventas y el investigador de ventas (quizá esto es lo más complicado, pero se puede lograr con una buena dosis de conocimiento de dinámicas organizacionales).

- Dar formación a todos los comerciales e implicarles en el proyecto, por ejemplo, con incentivos extra por recogida de información (recordemos que estamos ahorrando dinero en encuestadores…).

- Analizar la información mes a mes y dar un feedback a todo el equipo de ventas, así como a la dirección de la empresa.

Desde el punto de vista de la metodología de investigación de mercado es el diseño del protocolo de recogida de datos, puesto que esta actividad tiene que integrarse sin fisuras en la actividad del comercial. Es decir, sin que se note que se trata de una encuesta, recurriendo a técnicas de entrevista cualitativa pero con datos que se puedan sistematizar cuantitativamente.

También es muy interesante analizar la información de clientes directos, como tomando constamente la temperatura del mercado. Para ello hace falta un investigador dinámico que no se obstaculice por un exceso de rigidez metodológica, pero lo suficientemente riguroso para obtener conclusiones relevantes.

Por último, es un gran reto para la organización el modernizar la estructura de ventas coordinando dos funciones en un mismo equipo.

Marketing de ciudades

Monday, December 15th, 2008

Por Luis Lechuga.

El marketing se aplica a todo. Cualquier individuo, sin ir más lejos, hace uso consciente o  inconscientemente de elementos de marketing para conseguir mejorar su situación laboral, su vida amorosa, o para ganar adeptos a una causa cualquiera de nuestra vida cotididiana.

Dentro del marketing de productos, uno de los que más ha evolucionado recientemente es el marketing de ciudades.

Desde tiempos remotos las ciudades se situaron donde están por ser enclaves estratégicos: buenos lugares para el comercio, para la defensa frente a enemigos… o buenos lugares por cuestiones polícas.

Algunas de estas cuestiones siguen siendo muy importantes para una ciudad: bien porque la ciudad vive del comercio y tiene que mantener su imagen como enclave privilegiado para el comercio (típico en ciudades portuarias), o bien por encontrarse en lugares de peregrinación, o bien porque la esencia de la ciudad es herencia de un pasado militar basado en la protección… caso evidente, por ejemplo, en Ávila…. La esencia de la ciudad se transforma entonces para dar forma a un proyecto, en este caso turístico.

Las ciudades y los ayuntamientos que las otorgan vida política viven una gran paradoja: son los lugares donde pasan sus vidas los ciudadanos que pagan impuestos a los Estados…. pero apenas reciben financiación de estos impuestos para mejorar la vida de las personas que los pagan. Son ipuestos menores, como las contribuciones o los pagos de estacionamientos, los que permiten los servicios locales. Esto, visto así, no tiene mucho sentido.

Es por ello que el marketing para una ciudad es fundamental para construir el posicionamiento del proyecto o producto al que se quiera dar forma… y que le permita obtener ingresos para hcer más saludable la vida de la gente de la localidad. El primer problema es que hay muchísimos municipios, y muchos de ellos, por razones históricas, tienen similares cosas que mostrar: no iguales, de acuerdo, pero sí similares. La competencia es enorme, especialmente cuando se trata de destinos turísticos. Hay propuestas de todo tipo: las más tradicionales son, evidentemente, únicamente turísticas, y las más típicas son, evidentemente también, las que tienen que ver con una magnífica playa y muchas horas de sol aseguradas. En estos casos se observa en muchas ocasiones mucha falta de imaginación en lo que se trasmite….

Pero qué hay de esos casos que buscan la trasformación de una realidad que no es muy atractiva, para darle la vuelta y convertir la ciudad en algo distinto. Hace falta definir un producto, luego darlo a conocer, distribuirlo, etc. Marketing.

Poiters creó en El Futurescope con idea de hacer de aquel parque un elemento dinamizador para la ciudad, incluyendo un parque tecnológico. Su idea puede ser mejor o peor, más o menos durarera (¡el futuro hace 25 años hoy es pasado!) pero se trata de una idea, un posicionamiento. Valencia es un ejemplo excelente: la dinamización de la zona del canal del Río se hace con paques, que llegan hasta la ciudad de las Artes y las Ciencias: el ocio cultural da sentido a la propuesta diferenciadora que hace la ciudad. A los ingresos por visitantes hay que añadir en este tipo de planteamientos todo el movimiento económico que genera dar servicios a la oferta generada: ya sean de limpieza, catering, reformas, diseño y un largo etc. Un ejemplo que no parece haberse sostenido en el tiempo es Sevilla tras la Expo. La expo fue el proyecto, y una vez ésta pasó, no se ha sabido encontrar un posicionamiento adecuado para aquello.

En el mundo del vino, Logroño es parte de las Wine Capitals, un grupo de ciudades que crearon una asociación de ciudades con alta vinculación al vino. El Enoturismo en la Rioja hace que Logroño se proponga como centro
para dar cabida a visitantes vacacionales y de negocios (congresos y Ferias). El posicionamiento para éstas ciudades es muy claro, en este caso alrededor de un producto tradicional   Un ejemplo reciente que me ha llamado la atención es el de Madrid: ciudad para la Navidad. En una publicidad de viajes del Corte Inglés se posiciona Madrid como una ciudad en la que pasar parte de las Navidades: hacer compras, visitar museos, ir a un Musical o al Teatro son cosas que, evidentemente, se pueden hacer en Madrid todo el año, pero que bajo la idea de ciudad de Navidad aportan sencillez al mensaje….

El marketing, como se puede comprobar, es casi como en  la canción “Marketing is everywhere” ….

Variables clave de la Tipologia de Consumidores

Thursday, November 27th, 2008

Después de hacer la tipología de consumidores que publiqué hace dos días, y un poco también mientras la terminaba, me puse a pensar en qué variables eran las que estructuraban la tipología.

Como ya dije se cruzan 2 variables con 3 valores cada una (3×3) y salen 9 tipos (lo del 3×3+1 no se si me acaba de convencer…)

Asi que una de las variables que me pareció más importante al pensar en la tipologia es la de la relación con el objeto, con el producto que compras. Lo que compras puede ser un objeto tangible o intangible, pero en todo caso es un objeto de consumo, un consumible, algo que se compra y se posee. Aunque es cierto que no es lo mismo comprar un coche o una casa, que una barra de pan o unos calcetines, creo que la relación que establecemos con ‘el objeto’ in abstracto no depende tanto de cómo sea él, sino de cómo seamos nosotros. ‘El objeto’ es el concepto de objeto, el mundo ‘quieto’ el material que manipulamos, intercambiamo, usamos, es decir, el material del que nos servimos como elementos agentes (que hacen cosas).

Y bien, ya definido el objeto… la relación con él la concibo desde un continium que va desde el desprecio del objeto hasta el placer por el objeto, de la valoración minima por la materia hasta la valoración maxima.

La otra variable es la que define al ‘agente’, es decir, cómo se toma la decisión de compra, que hace falta para decidirse, qué criterio se usa. Inicialmente, pense en un continium desde decisión por estatus hasta decisión por utilidad. Las cosas pueden tener un valor en sí mismas, por lo que son (un mercedes!) o por el uso que tienen (llevarnos a los sitios).

Luego se me ocurrió que esta claro que algunos tipos tienen un criterio más racional (por ejemplo, el economizador) y otros más emocional o intuitivo (el intuitivo, claro), y otros están más condicionados por consideraciones social de clase y marca del producto.

La cosa quedaría más o menos así:

El retraído podría ser la contraparte del caprichoso, y compartir categoría con él

El estratégico cambia su nombre porque todos los tipos tienen su estrategia y en cierto sentido, todos son estratégicos.

El Rico-sobrao parece mentira que exista, pero lo descubrí investigando en el mundo del vino. Son los que para elegir un vino miran el precio (buscan el más caro) y no qué vino es, de donde, que uva lleva, etc. Por el contrario, el Ahorrador mira sólo el precio, pero mira el más barato: si ganar dinero cuesta, lo lógico es no despilfarrarlo.  Y el Caprichoso compra las cosas porque le parecen una ganga, una oportunidad que tiene que aprovechar: “A ese precio, me compro 20!” También se podría llamar, oportunista, pero normalmente compra más por capricho que por oportunidad real, porque tampoco valora las características diferenciales del producto. (Si metemos aquí al “retra”, pensaría lo contrario, “a ese precio, no compro nada!”)

Los de la columna intermedia tienen una valoración moderada del producto, lo usan sin despreciarlo. Les importa la calidad intrínseca, y para valorarla se guían: por el prestigio de la marca, la experiencia y la intuición, o algun criterio racional cualquiera. Son consumidores con los que se puede establecer un diálogo, una especie de negociación a través del marketing.

Los de la columna de la derecha les encanta la materia y disfrutan de ella, y disfrutan ‘obteniendola’, es decir, comprandola. Sólo varía el estilo que les guía: una compra meditada y bien estudiada, una compra intuitiva y alegre, o la fiesta del ‘ir de compras’.

Es verdad que yo pensaba en la compra de ropa principalmente… por eso lo de ‘fashion’, pero podríamos dejar esta categoría en super-comprador, son aquellos que disfrutan comprando y adquiriendo muchos bienes, y además los aprecian por lo que son (y no para lo que sirven, ni por lo que cuestan).  Son los clientes más dinámicos del mercado.

Y una última cosa, respecto a qué sea lo que compramos y para que sea, cambiara nuestro nivel de interés en la compra, está claro. Y podemos parecernos más a un tipo que a otro en función de las circunstancias. Pero la cuestión es… ¿Cómo valoramos y nos relacionamos con las cosas, los productos, las materias, los objetos? y ¿Cómo se toman nuestras decisiones de compra?

Dos formas de entender el Marketing

Tuesday, November 4th, 2008

El marketing (o mercadotécnia en su traducción castellana) es el conjunto de técnicas y conocimientos que utilizamos para lograr que aumente la demanda de un producto, es decir, aquello que hacemos para vender más. Para lograrlo, hay que ‘ganarse’ a la gente, convencerles de que ‘inviertan’ en nuestro producto.

“Vender más” no consiste sólo en que el cliente compre el producto, además tiene que quedar satisfecho e incorporarlo a su vida. La gente desarrolla todas su vida en torno a aquello que compran: la casa, el coche, la ropa, televisor, libros, películas, cursos de idiomas, comidas, ordenadores, etc.

Las decisiones de compra son decisiones vitales en la vida del consumidor, y no sólo por las posibilidades que ofrecen o dejan de ofrecer determinados productos, sino también por los valores que van asociados a ellos. “Vender” es vender una determinada perspectiva del mundo que, por pequeña, parcelada e insignificante que sea, va configurando poco a poco la realidad del consumidor.

LAS DOS FORMAS DE ENTENDER EL MARKETING

Podemos afrontar esta función de dos formas diferentes:

1. Centrándonos tan sólo en encontrar la mejor forma de ‘hacer más y más caja’, sin preguntarnos qué es lo que realmente estamos ofreciendo, ni cómo se incorpora en la vida de los consumidores.

2. Adoptando criterios de consumo consistentes que orienten nuestras acciones de marketing. Es decir, comprando antes los valores que vendemos. Esta opción requiere que reflexionemos seriamente sobre nuestros propios valores y los valores asociados al producto que vendemos, y que nos preguntemos si realmente los asumimos o no.

Los productos (incluídos los productos culturales como música, libros o películas) que se venden no influyen sólo en la vida de quienes los compran, influyen en el conjunto de la sociedad, porque determinan los hábitos de la población, los valores más difundidos y qué tipo de empresas son las empresas que triunfan o fracasan.

En la práctica, haremos lo que sea necesario para ganarnos el sueldo a final de mes (hay que pagar la hipoteca…),  pero si intentamos la segunda forma de hacer marketing podemos darle mayor proyección a nuestro trabajo, implicarnos más y contribuir a crear un mercado más dinámico, más vivo, y que responda mejor a las verdaderas necesidades de los consumidores, entre nos que nosotros mismos nos contamos.